Hay gente que parece no aprender ni con escoba. A Gabriel Iván Reyna, alias el “Ñoño”, le dieron una probation el 6 de octubre y, antes de que se enfriara el papel, volvió a quedar en problema.
Todo arrancó el 4 de octubre, cuando reventó a piedras la vidriera de la tienda Illumina, en Rivadavia. Después salió rajando y terminó en su casa del Barrio Sierra del Marquesado, donde la Policía lo fue a buscar y su madre lo entregó.
En ese operativo lo agarraron con la camiseta de Boca recién sustraída puesta encima. Dos días más tarde, en juicio abreviado, la UFI le otorgó una suspensión de juicio a prueba por un año, con 80 horas de trabajo no remunerado para el Estado.
Pero la cosa duró poco, menos que un suspiro. El 9 de octubre, un efectivo de la Brigada Suroeste lo vio caminando con dos perfiles de hierro blanco de 6 metros al hombro, que según datos policiales le había sacado a una vecina de calle San Ullum.
Cuando llegaron las patrullas del Comando Radioeléctrico Oeste, intentó zafar como pudo: quiso tirar los hierros y salir corriendo por el barrio mientras se sacaba el buzo en plena carrera. No le salió ni ahí y lo volvieron a esposar en la Manzana G. Ahora la Justicia analiza revocarle el beneficio, porque tres días de paz le duraron poquito, ¿no?

