Dejó su auto en un garaje de Constitución para acompañar a su esposo a un tratamiento médico y, cuando volvió, el vehículo ya no estaba. Un rato de trámite y confianza terminó en un quilombo judicial que duró tres años.
Ahora, la Sala J de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó que el estacionamiento debe hacerse cargo. No solo por la diferencia que quedó colgando entre lo que pagó la aseguradora y el valor real del auto, sino también por otros perjuicios.
El robo fue en julio de 2023, cuando la dueña del Volkswagen Voyage, de 57 años, dejó el rodado en un estacionamiento privado. Al regresar, el auto había desaparecido y desde el lugar le dijeron que se lo había llevado un desconocido.
La aseguradora le abonó $4.700.940, pero el valor del vehículo al momento de la sustracción era de $6.530.000. Con ese número sobre la mesa, la mujer reclamó la diferencia, sumó el daño moral y también la privación de uso, porque quedarse a pie no es precisamente un detalle menor.
La Cámara le dio la razón en parte y fijó $2 millones por daño moral y $300.000 por no poder usar el auto. Además, mantuvo el resto del fallo de primera instancia y dejó las costas a cargo de la empresa demandada. En criollo: el garaje recibió el auto para cuidarlo y terminó quedando picando, ¿o no?

