La Justicia de San Juan volvió a condenar a José Alberto Furnari, de 72 años, por un caso gravísimo de abuso sexual contra una adolescente. Esta vez recibió siete años de prisión efectiva tras admitir su responsabilidad en un juicio abreviado.
Pero la pena no quedó ahí. Como ya tenía una condena anterior de seis años por otro hecho similar, el tribunal decidió unificar las dos sanciones y fijó una pena única de 12 años de prisión. En la práctica, eso significa que el caso volvió a sacudir a Rawson y a poner el foco en una historia marcada por la vulneración de una chica muy joven.
Por ahora, Furnari seguirá con prisión domiciliaria en su casa del barrio Obrero Rawson hasta que la sentencia quede firme. Recién después deberá ser trasladado al Servicio Penitenciario.
Según quedó reconstruido en la causa, la víctima tenía 15 años cuando empezó a trabajar en la vivienda del acusado haciendo tareas domésticas. La investigación sostuvo que Furnari conocía la situación económica de la familia y que habría aprovechado esa vulnerabilidad para instalar un vínculo que después terminó en abusos.
En ese contexto, la causa describió que le daba alimentos, ropa y calzado, y que usaba esas cosas como parte de un mecanismo de sometimiento para conseguir encuentros sexuales. También se habló de amenazas y presiones que habrían impedido que la adolescente pudiera cortar con la situación.
Entre las pruebas incorporadas al expediente, además, apareció el señalamiento de que habría sacado fotos de la menor desnuda mientras dormía. Esas imágenes, de acuerdo con la investigación, habrían sido usadas después para intimidarla a ella y también a su familia.
Durante la causa surgió otra acusación vinculada con una posible promoción de la prostitución de la adolescente y con el presunto ofrecimiento de la joven a otros hombres cuando tenía 16 años. Sin embargo, esa imputación no terminó en condena en este proceso, que quedó centrado en el delito de abuso sexual con acceso carnal.
La historia judicial de Furnari ya venía complicada. En 2023, había recibido otra condena de seis años por un caso de características parecidas. En esa investigación, la víctima tenía 14 años y también había sido incorporada para tareas domésticas, en un contexto de vulnerabilidad que terminó derivando en sometimiento sexual.
Un dato que pesa en el expediente es que el acusado ya cumplía esa condena bajo arresto domiciliario cuando ocurrieron los nuevos hechos por los que volvió a ser sentenciado. Su domicilio estaba en Rawson.
Con la nueva resolución, la Justicia dejó asentado que las dos penas no se cumplen por separado, sino que quedaron reunidas en una sola condena de 12 años. Mientras tanto, Furnari seguirá en su casa hasta que el fallo quede firme.
La identidad de la víctima sigue reservada. Aunque hoy es mayor de edad, al momento de los hechos era menor, por lo que se protege su nombre para cuidar su intimidad y evitar más daño.

