La historia arrancó con una moto a la par y terminó en Flagrancia. Rodrigo Javier Castro Montaño, conocido como “Rodriguito”, recibió una condena de 3 meses de prisión efectiva.
Lo habían detenido el último miércoles a la tarde, en Trinidad, cuando caminaba con el rodado robado. La Brigada de Investigaciones Central lo interceptó en la esquina de Entre Ríos y Fray Mamerto Esquiú, en Capital.
Según fuentes policiales, el joven de 26 años tenía antecedentes por robo, resistencia a la autoridad, lesiones, atentado y resistencia a la autoridad, y un último registro por encubrimiento. Esta vez lo vieron por las cámaras del 911, justo cuando andaban revisando otro caso.
La moto tenía el tambor violentado y, encima, le encontraron tarjetas de crédito y débito ajenas. Cuando lo requisaron, no supo qué decir sobre el rodado ni sobre esos plásticos que no eran suyos.
El dato más insólito quedó para el final: el dueño ni se había enterado del robo porque dormía la siesta. Le avisaron cuando la policía encontró su número en la póliza del seguro, y este viernes el acuerdo de juicio abreviado quedó homologado por la jueza María Gema Guerrero. ¿Siesta tranquila y moto en otra esquina? Un combo que no le sale barato a nadie.

