La desaparición de José Manuel Andino, de 60 años, terminó de la peor manera en San Nicolás: lo encontraron muerto y enterrado en el patio trasero de la casa de su pareja.
Todo empezó el 4 de agosto, cuando Santiago Andino, hijo de la víctima, fue a la Comisaría Primera para denunciar que su papá no aparecía desde hacía varios días. A partir de ahí, la investigación fue cerrando el cerco sobre la última persona que había estado con él.
Los datos llevaron a los efectivos hasta Virginia Marlene Alviso, de 30 años, que había compartido una fuerte discusión con Andino. La mujer vivía en una casa de calle Necochea al 700, en el barrio Irigoyen, donde finalmente se hizo el hallazgo.
Hasta ese lugar llegó personal del Grupo Táctico de Operaciones (GTO). En medio del procedimiento, Alviso admitió que había agredido a su pareja y señaló dónde había escondido el cuerpo.
Según su relato, el jueves anterior había discutido con Andino y lo golpeó en la cabeza, provocándole la muerte. Después, para tapar lo ocurrido, enterró el cadáver en el fondo de la propiedad.
Cuando los investigadores revisaron el patio, encontraron un sector con tierra removida. Entonces intervino Policía Científica y, al excavar, confirmó que el cuerpo estaba allí. También secuestraron una maza con manchas de sangre, que quedó incorporada a la causa como presunta arma del crimen.
La autopsia preliminar sumó más datos duros: el hombre presentaba múltiples golpes en la cabeza, hemorragia cerebral y fractura de cráneo. Con eso, la investigación quedó en manos de la UFI N° 12, a cargo de la fiscal María Belén Baños, bajo la carátula de homicidio.
Por orden de la Fiscalía, la mujer quedó aprehendida y deberá ser indagada en sede judicial. Mientras tanto, los cuatro hijos menores de edad quedaron bajo resguardo del organismo de Promoción y Protección de los Derechos del Niño.

