La cosa arrancó torcida y terminó peor: Franco Exequiel Ibaceta fue condenado a 3 meses de prisión efectiva por un intento de robo de una moto en Capital.
Cuando escuchó la pena, no se la bancó. Reclamó que le estaban dando “una banda” y, en medio de la audiencia, pegó cabezazos contra la mesa.
El momento fue tan tenso que la audiencia tuvo que frenarse un rato. Un policía intervino para contenerlo y después varios uniformados lo llevaron al calabozo de Flagrancia.
La causa se resolvió este jueves por juicio abreviado, con intervención del fiscal Fernando Bonomo y la ayudante fiscal Lucía Verón. Además, la Justicia lo declaró reincidente y ordenó que siga bajo prisión preventiva.
El hecho que lo puso en ese lugar ocurrió el martes 8 de septiembre, cerca de las 18:35, cuando, según la investigación, se acercó a una Yamaha 110 cc estacionada en la vereda. La moto tenía traba, pero la hipótesis es que intentó forzar el encendido con un destornillador.
Una vecina lo vio y le gritó para preguntarle qué estaba haciendo. Ahí, el tipo se habría rajado, pero antes arrancó el espejo retrovisor izquierdo del rodado, un detalle que después le jugó en contra.
El dueño salió con su hermano, lo siguieron por la zona y lo encontraron a unos 600 metros, cuando entraba caminando al Lote API 2, cerca de calle Proyectada. Uno de ellos lo alcanzó, hubo forcejeo y la Policía terminó secuestrando el espejo y un destornillador.
El propietario reconoció el espejo como el de su moto y, con eso, la historia quedó bastante clara para la Justicia. Quiso hacer la jugada, pero terminó pagando con cárcel y una audiencia que se fue al mazo, ¿qué otra podía salir?

