Dos detenciones en menos de 24 horas, dos causas abiertas y el mismo barrio como escenario. En Pocito, la seguidilla dejó a más de uno con la ceja levantada: ¿cómo se encadena todo tan rápido?
El protagonista de esa historia es Lautaro Ignacio Butiérrez Figueroa, de 18 años. Primero lo aprehendieron el miércoles 30 de septiembre, tras un asalto a un delivery en el barrio Teresa de Calcuta.
Según el caso, el hecho ocurrió cerca de las 21:25 y movilizó al Comando Radioeléctrico Sur. A partir del aviso, los policías salieron a buscar a dos hombres señalados por el robo, en el que uno habría mostrado un arma de fuego.
Después, los efectivos ubicaron a un sospechoso con camiseta roja y pantalón negro corriendo por el barrio. Minutos más tarde lo interceptaron e identificaron como Butiérrez Figueroa. El legajo quedó caratulado como presuntas amenazas agravadas por el uso de arma de fuego.
Pero la cosa no quedó ahí. El jueves 1 de octubre, cerca de las 20:10, la Policía recibió otro aviso por un violento robo en la misma zona, esta vez contra un chofer de Uber de apellido Vera, de 46 años.
De acuerdo con la denuncia, dos hombres lo abordaron, le exigieron el celular y le llevaron también un bolso con herramientas. Después habrían ido contra dos mujeres que esperaban el viaje, y en medio del forcejeo un niño de tres años terminó con un corte en una oreja y fue trasladado al Hospital de Pocito.
Con los datos aportados por las víctimas, la Policía volvió a recorrer el barrio y encontró a Butiérrez cerca de la manzana P. El joven intentó escapar, pero fue detenido otra vez. También cayó otro sospechoso, un adolescente de 17 años, aunque sin los elementos denunciados como robados.
La segunda causa quedó en manos de la UFI Delitos contra la Propiedad y del Juzgado Penal de Niñez y Adolescencia. Ahora la pelota quedó del lado de la Justicia, que deberá ordenar este bardo de causas cruzadas y definir qué pasó en cada hecho.

