En Rosario, un hombre pasó más de tres años sin pagar la cuota alimentaria de sus hijos. Como las medidas anteriores no alcanzaron, la Justicia metió mano con una salida poco común: la deuda irá en la boleta de luz.
La resolución la firmó Andrea Mariel Brunetti, jueza del Juzgado Unipersonal de Familia N° 11. La idea es que el dinero llegue, de una vez, a quienes corresponde y no siga quedando picando.
Antes de esta medida, al deudor le habían suspendido la licencia de conducir y lo habían anotado en el registro de deudores alimentarios. Pero el bolsillo siguió haciendo la suya, y los pagos nunca aparecieron.
Desde ahora, la empresa eléctrica deberá sumar la cuota como un ítem más en la factura mensual. Cuando se pague la boleta, ese importe será retenido y depositado en una cuenta judicial para los beneficiarios.
La jueza también dejó abierta otra carta: si el incumplimiento sigue, podría ordenarse el corte del servicio, aunque primero habrá notificación previa. Un fallo raro, sí, pero con un mensaje clarito: la comida de los chicos no se negocia, ¿o no?

