Una noche que venía tranquila en barrio Manantial se convirtió en un verdadero susto cuando siete integrantes de una familia terminaron intoxicados por monóxido de carbono. Entre los afectados hubo cinco niños, lo que volvió todavía más delicado el cuadro. La situación obligó a una rápida respuesta de ambulancias y personal de salud.
Todo salió a la luz cuando un joven de 28 años llamó a su hermana, de 34, para avisarle que estaba sintiendo los efectos del gas después de que se apagara el horno de la cocina. En la casa también estaban el padre, de 66 años, otra hermana de 27 y los chicos de 10, 9, 7, 3 y 2 años. Todos empezaron con un fuerte dolor de cabeza, uno de los síntomas más comunes en este tipo de intoxicación.
La emergencia activó un operativo con varias ambulancias, que trasladaron a los pacientes a distintos centros de salud. Dos de los menores fueron derivados al Hospital Rawson. Según contaron los propios familiares, el monóxido se acumuló porque estaban usando las hornallas de la cocina para calefaccionar la vivienda. Los pacientes fueron asistidos por el médico clínico Juan Ignacio Porras y la pediatra Estela Riveros, y quedaron en observación mientras recibían el tratamiento correspondiente.

