Los reclamos venían hace rato en el callejón Cejas, y esta vez terminaron en allanamientos. El ruido, los malos olores y los animales en cautiverio empujaron la investigación de la Comisaría 10ma.
Todo arrancó por una denuncia contravencional por una presunta infracción al artículo 170. Según fuentes policiales, una vecina habría soltado sus cabras y esos animales habrían dañado brotes de cepas en varios viñateros de la zona.
La situación, encima, cayó en medio del mal momento que ya venían pasando por las heladas tardías. Con ese combo, el malestar en el barrio quedó picando y la Policía avanzó con medidas judiciales.
Como resultado de los procedimientos, hubo una detención y se secuestraron ocho caprinos: siete hembras y un macho, identificado como matucho. También incautaron tres aves, entre ellas benteveos y un chamuchín.
Después, la jueza del Juzgado de Paz Letrado de 25 de Mayo, Graciela Rodríguez, ordenó que los caprinos fueran llevados al establecimiento Agroindustrial para su cuidado y que las aves fueran liberadas en un espacio abierto. La causa sigue y todavía puede traer más movimiento, ¿o ya se terminó la novela?

