Lo que pintaba como un robo al voleo en una finca abandonada de Rivadavia terminó con una corrida, un vecino metido de lleno en la escena y un llamado al 911 que desarmó el plan. El episodio ocurrió el 13 de junio, cerca de las 15, cuando Lucas Emanuel Tejada ingresó junto a otro hombre a un predio ubicado sobre calle Libertador. Aunque el lugar llevaba años sin producción, todavía quedaban cepas de vid plantadas y eso fue lo que intentaron sacar. Los dos aprovecharon el supuesto abandono para arrancarlas de raíz y cargar el botín al hombro.
Después de varios minutos, juntaron dos paquetes grandes: uno con 6 cepas y otro con 7, todas de casi 2 metros de largo. Con esa carga encima, quisieron salir por donde habían entrado, convencidos de que nadie los había visto. Pero el casero se avivó enseguida, los siguió y les cortó la escapada. Al notar que estaban descubiertos, ambos echaron a correr; en la huida, uno largó lo que llevaba para ganar velocidad y el otro consiguió escapar. La persecución siguió varias cuadras, hasta las cercanías del ingreso al barrio Terrazas del Oeste, donde el cuidador alcanzó a Tejada con la ayuda de un testigo ocasional que pasó por la zona y colaboró sin vueltas. Ese mismo vecino fue quien avisó a la Policía por 911.
Minutos después llegaron efectivos de la División Comando Oeste, que concretaron la aprehensión del sospechoso y dieron intervención al Sistema Acusatorio. La causa se tramitó bajo el procedimiento especial de flagrancia y, en la audiencia judicial, se resolvió otorgarle la suspensión del juicio a prueba por 1 año. Además, deberá cumplir trabajos comunitarios no remunerados, hacer una reparación simbólica a favor de FUNDAME, mantenerse a más de 200 metros de distancia y no acercarse ni molestar a las personas involucradas. Lo que empezó con unas viejas cepas arrancadas de una finca olvidada terminó en una captura a la carrera y con el caso ya encaminado en Tribunales.

