Un traslado de José Agustín Leda desde el Penal de Chimbas terminó con un bardo de los que hacen correr a cualquiera. El preso, que venía de quedar detenido por un hecho de Flagrancia, se las ingenió para escapar del patrullero en plena Capital.
Según fuentes policiales, el hombre le pegó un codazo en la cara al efectivo que lo custodiaba y pateó al chofer del móvil. Después, rompió la ventanilla trasera derecha y se lanzó a la calle como si nada, dejando a los policías con un dolor de cabeza mayúsculo.
La fuga arrancó en el lateral norte de avenida Circunvalación y General Acha. Desde ahí corrió hasta esconderse entre los monoblocks del barrio Cattani, donde se armó el rastrillaje para volver a agarrarlo.
Los primeros en encontrarlo fueron efectivos del Comando Radioeléctrico Central, que lo ubicaron en la terraza de un edificio. Pero la historia no cerró fácil: al momento de esposarlo, también se resistió a golpes, trompadas y patadas.
La Policía informó que Leda, de 25 años, ya tiene condenas por portar armas, agredir a un policía y dañar un patrullero. Esta vez, además de la caída del sábado, le imputaron nuevos delitos por daños, lesiones y resistencia a la autoridad. ¿Otro capítulo para el prontuario?
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