Después del secuestro de unas 32.500 kilos de cobre en distintos operativos en San Juan, la Policía salió a explicar qué están controlando y qué tienen que mostrar las recuperadoras y chacaritas para poder trabajar sin problemas.
El comisario Andrés Vilches, jefe de la Policía Rural, contó que en los procedimientos participaron la Unidad de Apoyo Investigativo, Leyes Especiales y la Policía Rural. El foco, según dijo, estuvo puesto en seguir la pista de los metales no ferrosos, sobre todo el cobre, para saber de dónde sale y cómo llega a esos lugares.
“Estos locales, para poder ejercer esta actividad, deben cumplir ciertos requisitos que están establecidos en la normativa vigente. Uno de ellos es establecer la trazabilidad de los metales, tener el libro de Industria y Comercio actualizado”, explicó Vilches.
Desde Leyes Especiales, el subcomisario Guillermo Gelvez remarcó que los controles apuntan a que cada comercio pueda demostrar el origen de lo que recibe. En criollo: si entra cobre, tienen que poder mostrar de dónde vino, quién lo entregó y cómo se registró ese ingreso.
“Las recuperadoras y chacaritas deben tener una trazabilidad con respecto a estos tipos de metales, en particular el cobre. Los propietarios deben tener el registro del ingreso, la tenencia y el regreso, en su defecto, de ese metal no ferroso”, sostuvo.
Sobre los cables secuestrados y la posibilidad de que algunos sean robados, Vilches fue prudente y aclaró que eso lo va a definir la investigación. “Eso es tarea de investigación. Hay que hacerla y establecer la procedencia de esos metales”, indicó.
Los funcionarios también advirtieron que, en los controles realizados en Caucete, Pocito y Rawson, algunas chacaritas tenían habilitación, pero otras no contaban con la documentación necesaria para justificar la tenencia del material.
En paralelo, Vilches señaló que hay varias denuncias por robo de cables y elementos de cobre en distintos puntos de la provincia, incluso en zonas alejadas donde quedan más expuestos los transformadores eléctricos y otros tendidos. Eso, advirtió, termina golpeando de lleno a los vecinos que después se quedan sin servicio o con más problemas en su barrio.

