Un disparo en la Comisaría 34ta dejó a una agente herida y abrió un flor de lío puertas adentro. La mujer, Mariana Jofré, cursa un embarazo de seis meses.
El hecho ocurrió el lunes por la mañana en La Bebida, Rivadavia, y la reconstrucción de los minutos previos muestra varias fallas de seguridad. En vez de un operativo prolijo, todo terminó como para agarrarse la cabeza.
Según fuentes policiales, el cabo Leandro Castro tomó el arma reglamentaria del agente Cristian Albarracín antes de salir a un llamado. La pistola de Albarracín estaba en la Oficina de Sumarios, y él subió de civil y desarmado al patrullero.

El recorrido fue por un aviso sobre un hombre armado en el barrio Nuevo Cuyo, pero no encontraron a nadie y volvieron a la seccional. Ahí vino otro error: la pistola quedó cargada en la guardia, y después Albarracín la tomó del cajón y la manipuló.
En ese momento se produjo el disparo que hirió a Jofré en la espalda. El fiscal Francisco Pizarro dijo este martes que el tiro entró por la parte izquierda de la zona lumbar, que no había daño neurológico y que había buenos pronósticos para ella y para el embarazo. ¿Quién iba a pensar que una cadena de descuidos iba a terminar así?

