La madrugada en Rivadavia arrancó con una escena de esas que dejan a cualquiera mirando dos veces. Un vehículo terminó arriba de la rotonda de Los Tilos y Las Palmas, y de paso se llevó puesta una farola.
Por causas que todavía se intentan establecer, el rodado subió al cantero, pegó contra el cordón y terminó con la estructura del alumbrado tirada en el piso. La farola quedó hecha un ovillo de metal y el auto, para el taller.
El golpe fue fuerte y el frente del vehículo quedó bastante castigado. También quedaron destruidos los neumáticos, señal de que la maniobra o el impacto no fueron precisamente suaves.
Por ahora no trascendieron detalles sobre cómo pasó el siniestro ni sobre el estado de salud de quienes iban adentro. Una madrugada con final poco elegante, de esas que no necesitan mucho relato para entender el golpe, ¿no?

