La mañana de este lunes arrancó con un llamado por una supuesta herida en la pierna, pero el caso terminó bastante más pesado. En Chimbas, un adolescente de 17 años llegó golpeado por un disparo y la historia cambió en segundos.
Todo empezó en el Barrio Los Toneles, en la Manzana K, donde pidieron ayuda al 911. Hasta ahí, parecía una emergencia médica más, de esas que hacen correr al personal con el corazón en la mano.
Cuando llegaron efectivos del Halcón y del Servicio 107, el chico contó otra cosa: dijo que momentos antes estaba en el Barrio Los Tamarindos cuando un tipo le disparó a quemarropa. La herida, entonces, no era un simple corte ni por asomo.
La médica de guardia dispuso el traslado urgente al Hospital Rawson, adonde fue acompañado por su madre, Violeta Mabel Aracena, de 57 años. Pero la novela policial tuvo un giro raro: el menor no quiso dar datos sobre el agresor ni el lugar exacto del ataque.
Después, desde la Comisaría 26ta se dio intervención al sistema acusatorio. El ayudante fiscal Andrés Cerutti ordenó las actuaciones, pero en el hospital la madre expresó que no quería denunciar. Así quedó asentada la abstención, y el caso por ahora quedó picando, ¿no?

