Un accidente laboral en una carnicería de Caucete terminó mal para un joven de 25 años. En un segundo, una picadora de carne le jugó una muy mala pasada y la jornada quedó hecha un bardo.
Todo pasó mientras hacía tareas de mantenimiento en la parte interna de la máquina, después de que ya había sido usada. En medio de esa maniobra, un movimiento involuntario habría hecho que accionara con la rodilla el interruptor de encendido.
La picadora arrancó de golpe y atrapó su mano derecha, sin darle tiempo a sacarla. El resultado fue una lesión grave, de esas que no dejan margen para el susto nomás.
El encargado de la carnicería lo llevó en un vehículo particular hasta el Hospital Rawson, donde recibió atención de urgencia. Allí constataron una amputación traumática de la primera falange de uno de sus dedos.
Después intervino personal de la Comisaría 9°, que quedó a cargo de las actuaciones para establecer cómo ocurrió todo. Una máquina prendida cuando no debía, una mano en el lugar menos indicado y un accidente que dejó una secuela pesada, ¿qué otra cosa podía pasar?

