Una verificación rutinaria terminó con un hallazgo que hizo levantar la ceja: una moto tenía pedido de secuestro vigente. Pasó este martes en el RUPVAA, donde el control de papeles y números dejó al rodado en el centro de la escena.
Todo arrancó cuando una persona llevó una Benelli de 250 cc para hacer la verificación física, pero no tenía la documentación correspondiente. Ahí el personal hizo la consulta registral y apareció la medida judicial vinculada a una causa que tramita la UFI Delitos Informáticos y Estafas.
Con ese dato sobre la mesa, se dio intervención a la Justicia y se ordenó el secuestro de la moto y de las llaves de encendido. También trabajó personal especializado, con la participación de la Brigada de Investigación, para hacer la inspección y las actuaciones de rigor.
Desde el organismo remarcan que estos controles sirven para detectar irregularidades y chequear la identidad real de los vehículos. Y, de paso, le complican el negocio a más de uno que cree que puede pasar una moto por debajo del radar, ¿no?

