A 300 días de la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario, el reclamo volvió a sentirse fuerte este miércoles en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), donde docentes, no docentes y autoridades universitarias se sumaron al paro del sector. En la provincia, el planteo tiene impacto directo en la vida cotidiana de la comunidad universitaria: salarios atrasados, menos recursos para trabajar y más incertidumbre para quienes estudian y enseñan.
En ese marco, la secretaria general de UDA San Juan, Karina Navarro, puso el foco en lo que definió como el incumplimiento de una orden judicial por parte del Ejecutivo nacional. Con un tono bien directo, remarcó que el problema ya no es solo gremial, sino de cumplimiento de la ley.
“Es el desentendimiento del Ejecutivo ante una orden judicial”, sostuvo Navarro, y comparó la situación con una multa de tránsito que nadie quiere pagar: “Es como si nos ponen una multa al cruzar un semáforo y no la queremos pagar, o cuando nos radian el vehículo y no la queremos cumplir”.
La dirigente insistió en que el reclamo no queda puertas adentro de la universidad, porque también alcanza a las familias, a los pibes que estudian y al futuro de la educación pública. “¿Quién le pone una multa al Ejecutivo para que se cumpla la ley de financiamiento universitario que lleva 300 días? ¿Quiénes somos los responsables de no hacer cumplir la normativa?”, cuestionó.
Además, recordó que durante los últimos meses hubo marchas y distintas medidas para visibilizar el conflicto. Según planteó, la discusión por el presupuesto no solo pega en los sueldos, sino también en el funcionamiento de las casas de altos estudios y en áreas clave como la ciencia y la tecnología.
“La educación no tiene fronteras, la educación somos todos, los docentes y los alumnos”, afirmó Navarro. En esa línea, sostuvo que la ley contempla recursos para el personal, pero también para sostener los servicios y las actividades que hacen funcionar a las universidades públicas.
La referente de UDA también marcó que el desfinanciamiento afecta el pensamiento crítico y la producción de conocimiento. “Desfinanciaron la educación y la tecnología y, sobre todo, desfinanciaron el pensamiento crítico y reflexivo para hacer nuevamente un país productivo”, señaló.
Sobre la situación salarial, describió que los ingresos van muy por detrás de los aumentos de gastos básicos. “Nosotros vamos por la escalera y todo va por ascensor”, graficó, en una frase que resume el malestar que se siente entre los trabajadores universitarios.
En el cierre, Navarro también apuntó al sector político y pidió acompañamiento de las familias y de la comunidad para que se garantice el funcionamiento de las universidades públicas. “Hoy llamamos a la reflexión, a los padres, a la comunidad y sobre todo al sector político, que golpeen las puertas donde tengan que golpear para que se cumpla la ley”, sostuvo. Y dejó la pregunta que condensó todo el reclamo: “¿Quién le hace cumplir la ley al Ejecutivo Nacional?”

