El referente de la Cámara de Servicios Mineros de Calingasta (Casemica), Alfredo Amín, dejó una idea bien clara: en Calingasta quieren que la minería avance, pero no a cualquier precio. En una charla con el programa Conversatorio, de La Mil 20, respaldó el proyecto Vicuña y también habló de Los Azules y Casposo, aunque remarcó que el crecimiento tiene que venir acompañado por obras que se noten en la vida diaria de la comunidad.
Según planteó, el problema más urgente pasa por la energía eléctrica. Dijo que el departamento viene arrastrando dificultades de hace años y que, incluso, durante la jornada previa a la entrevista hubo microcortes y problemas de tensión tanto en Calingasta como en el campamento de Casposo. Para el dirigente, eso no puede pasar desapercibido si se espera que lleguen más inversiones y más movimiento económico.
Amín explicó que la preocupación crece por el uso de la línea de 500 kV y porque, según dijo, Vicuña está en Iglesia, mientras que Calingasta queda “cola de línea”. En criollo, planteó que si no se refuerza el sistema, la energía puede terminar faltando o llegando mal a vecinos, comercios y proyectos productivos del departamento.
En ese marco, pidió que los recursos extraordinarios que deje la minería no queden dando vueltas lejos de la zona donde se generan. Dijo que una parte importante de esos fondos debería ir a obras de infraestructura vial, mejoras en el agua y soluciones concretas para acompañar el crecimiento. También sostuvo que hace falta pensar en una ruta de doble vía que cuide a quienes la usan todos los días, desde trabajadores mineros hasta vecinos y turistas.
El dirigente también puso sobre la mesa el tema del agua y del riego. Señaló que hay expectativa por la posible concesión que necesita Los Azules para seguir avanzando, y remarcó que cualquier recurso nuevo debería traducirse en beneficios palpables para el departamento. “Solicitamos que ese monto quede en Calingasta”, expresó, al insistir en que la plata se vea en obras, equipamiento y maquinaria.
Además, habló del ordenamiento territorial y de la necesidad de construir defensas sobre los ríos Calingasta y Los Patos, sobre todo para proteger a Barreal. Dijo que hay sectores del poblado que están más bajos que el cauce y que las lluvias intensas y las crecientes aluvionales siguen siendo un riesgo para las familias y para la actividad local.
Amín también defendió la Ley de Proveedores Mineros y pidió que su reglamentación no le saque el sentido original. Para él, el desarrollo local tiene que beneficiar a emprendedores y pymes de la provincia, no quedar sólo en una promesa. Y cerró con una mirada de largo plazo: sostuvo que Calingasta no debería quedar como un simple pueblo de paso, sino convertirse en una ciudad con más trabajo, más infraestructura y más oportunidades para su gente.

