El Gobierno movió ficha este martes y presentó una protesta formal contra el Reino Unido por la cuestión Malvinas. Todo pasó en medio de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, donde este miércoles hablará Javier Milei.
La nota salió por instrucción del canciller Pablo Quirno y apuntó al anuncio de las autoridades de las islas sobre licencias de producción de hidrocarburos offshore. También cuestionó la supuesta aprobación para que Navitas Petroleum Atlantic Limited compre participaciones en la licencia PL001.
Desde Cancillería sostuvieron que la exploración y explotación unilateral de recursos en la Plataforma Continental Argentina va contra el derecho internacional. En criollo, el Gobierno dijo que no piensa dejar pasar el tema así nomás, porque considera que toca la soberanía nacional.
Además, recordó que la resolución 31/49 de la Asamblea General pide a Argentina y al Reino Unido no tomar decisiones que cambien de manera unilateral la situación mientras siga abierta la disputa. Y avisó que usará herramientas diplomáticas, administrativas, económicas, judiciales y legales para defender su postura.
El cierre fue bien claro: quienes intervengan en esas actividades podrían quedar expuestos a sanciones administrativas, civiles y penales. Mientras tanto, Argentina volvió a pedir diálogo con Reino Unido para reanudar negociaciones por Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y el mar alrededor. ¿La pelota seguirá en el aire o alguien la va a querer bajar?

