El Gobierno argentino que encabeza Javier Milei se anotó en una declaración conjunta de 15 países para ponerle freno a la producción excesiva en sectores manufactureros. La jugada salió desde Milwaukee, en una reunión de comercio del G20.
La noticia la difundió la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, conocida como USTR. El texto apunta contra economías donde la oferta industrial se pasa de rosca y termina chocando con la demanda global.
El documento no nombra de frente a China, pero deja servido el mensaje: habla de políticas estatales que empujan la producción por encima de lo que el mercado necesita. En criollo, una máquina que sigue sacando mercadería aunque el mundo ya no la esté pidiendo tanto.
La preocupación alcanza rubros pesados como los vehículos eléctricos, las baterías, los semiconductores y los paneles solares. Según los firmantes, la sobreoferta mueve los precios, frena inversiones y le pega al empleo local.
Para ordenar la discusión, los países acordaron crear plataformas de trabajo técnico junto con la OCDE. Argentina, por ahora, se paró del lado de las potencias que quieren meterle un poco de control a este quilombo global. ¿Quién dijo que la pelea comercial venía con descanso?

