La sesión de Diputados venía picante y terminó con un cruce de esos que hacen ruido hasta en el pasillo. Martín Menem y Germán Martínez se dijeron de todo por el tratamiento de la reforma del Banco Central.
Primero, la Cámara aprobó en general la modificación de la Carta Orgánica del BCRA con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones. Después, el proyecto pasó al Senado, donde ahora le tocará seguir el camino y ver si aguanta la parada.
El chisporroteo explotó por el artículo 13, el que habilita al Central a usar reservas en operaciones financieras. Martínez pidió que se vote por separado y acusó al oficialismo de meter artículos clave en un mismo paquete, para que no se note tanto la cosa.
Menem le salió al cruce y le pidió que no entorpeciera la sesión. Ahí la discusión subió un cambio más: Martínez le dijo “baje el dedito”, y el titular de la Cámara le respondió que estudiara el reglamento. Flor de ida y vuelta, sin anestesia.
Con ese clima, siguió la votación en particular y el Gobierno se anotó una media sanción importante para Javier Milei. La estrategia libertaria también contó con apoyos del PRO, la UCR, el MID y bloques que responden a gobernadores, entre ellos el de Marcelo Orrego, de San Juan.
La reforma busca prohibir que el BCRA financie al Tesoro, una bandera central del Gobierno para frenar la emisión, según su mirada. Ahora la pelota quedó del lado del Senado, donde el oficialismo sabe que no le espera una tarde tranquila, ¿o alguien pensaba que esto iba a pasar sin otro bardo?
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