A pocas horas del cierre del G20 de Finanzas, Luis Caputo se sentó a charlar con Scott Bessent en el hotel Omni Grove Park Inn. La reunión duró unos 20 minutos y puso sobre la mesa la sintonía entre Argentina y Estados Unidos.
El encuentro sirvió para repasar el escenario geopolítico, con foco en la crisis en Medio Oriente. Caputo quiso conocer de primera mano la mirada de la administración republicana, que hoy tiene a Bessent como una pieza pesada dentro del equipo de Donald Trump.
Antes de ese cara a cara, el secretario del Tesoro ya venía con la lengua suelta a favor del plan argentino. En una entrevista con Larry Kudlow, dijo que Argentina está liderando una “oportunidad histórica” en el hemisferio occidental.
También vinculó el respaldo electoral a Javier Milei con cambios políticos en la región. Mencionó a Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, y aseguró que podrían venir más movimientos parecidos. En la tribuna del G20, el mensaje cayó con sonrisa incluida del ministro.
La reunión sumó además el respaldo de Washington al programa económico argentino y repasó los vencimientos de deuda que se vienen. Con u$s25.000 millones de pagos en 2027 y el riesgo país arriba de los 500 puntos, el Gobierno sigue buscando aire por todos lados. ¿La sintonía con Trump alcanza para que el tablero no se desacomode?

