El Gobierno de Javier Milei confirmó que le facilitó a Flávio Bolsonaro la salida rumbo a Estados Unidos. La movida se concretó el martes por la noche desde el aeropuerto de Iguazú, en Misiones.
El excandidato presidencial de Brasil cruzó la frontera por tierra y llegó en una camioneta de una empresa de turismo brasileña. Después pasó por Migraciones y siguió directo al aeropuerto, escoltado por un patrullero de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Ahí lo esperaba un avión privado Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, de la empresa Baires Fly. La aeronave despegó a las 0:21 del miércoles con Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas a bordo.
Más tarde, Migraciones difundió un comunicado y aseguró que la familia Bolsonaro ingresó a las 22:50 del martes por el paso internacional Tancredo Neves. El organismo sostuvo que tenían documentación hábil y que no existía ningún impedimento legal para entrar al país.
La salida dejó ruido en Iguazú y también en la política, porque el Gobierno terminó admitiendo que colaboró con el operativo. Y cuando un viaje arranca con tanto ruido, ya se sabe: no fue precisamente una escapada prolija, ¿no?

