El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva citó a la encargada de negocios de la Embajada argentina en Brasilia, Emilia Cortés. Quieren explicaciones por la posible participación de funcionarios de Javier Milei en la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos.
La reunión fue el jueves por la tarde en Itamaraty, la sede de la Cancillería brasileña. La encabezó João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento del Mercosur, y duró apenas unos minutos.
Del otro lado, Brasil no quiso hacer mucho ruido. La diplomática argentina no fue recibida por las máximas autoridades y no hubo comunicado oficial, una jugada bien de manual para que el tema no escale más de la cuenta.
La tensión viene subiendo desde que Bolsonaro atravesó territorio argentino y siguió viaje desde Puerto Iguazú. Según los registros migratorios, ingresó el martes 27 de octubre, a las 22.50, por el puente internacional Tancredo Neves, junto con su esposa y sus dos hijas.
Después se fue al aeropuerto de Puerto Iguazú y abordó un avión privado de Baires Fly. La aeronave despegó de madrugada rumbo a Guayaquil, Ecuador, y luego siguió hacia Miami, mientras en Comodoro Py la jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó medidas preliminares para revisar si hubo irregularidades.

