El Gobierno consiguió sacar una ley clave en Diputados, pero no gratis. La votación terminó 124 a 119, con seis abstenciones, y dejó claro que juntar mayorías no fue soplar y hacer botellas.
La iniciativa sobre inviolabilidad de la propiedad privada avanzó después de una ronda de negociaciones con aliados y bloques provinciales. Del otro lado quedaron Unión por la Patria, la Coalición Cívica y el Frente de Izquierda, entre otros espacios.
El proyecto cambia el juego para las expropiaciones y los desalojos. También mete mano en el sistema de registro de propiedades, con procedimientos más rápidos para restituir inmuebles a sus dueños.
Uno de los puntos que más ruido hizo fue el de las indemnizaciones: el Estado deberá justificar cada expropiación con una declaración de utilidad pública y pagar antes una compensación calculada sobre el valor de mercado del bien. Además, se suma el lucro cesante, un detalle que ya hizo levantar más de una ceja.
La otra concesión fuerte fue la Ley de Tierras de 2011, que limita la compra de campos por extranjeros. El oficialismo quería derogarla, pero terminó aceptando que siga en pie para cerrar los votos. Ahora el texto vuelve al Senado, donde otra vez habrá que contar cabezas voto por voto. ¿Quién dijo que la rosca no pesa?

