Después de una discusión picante en la Cámara de Diputados, el oficialismo consiguió dictamen de mayoría para avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La jugada salió con ayuda de aliados y dejó el proyecto listo para ser tratado en la próxima sesión, prevista para el 26 de agosto.
En total, el texto juntó 42 firmas sobre 73 posibles, con el apoyo del PRO, la UCR, Innovación Federal y Producción y Trabajo. La iniciativa es una de las apuestas fuertes del presidente Javier Milei, que la viene presentando como clave para ordenar la política monetaria.
¿Qué cambia en la práctica? El proyecto busca ponerle un freno a la emisión sin respaldo, prohibir los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a las provincias y el uso de letras intransferibles. También limita la transferencia de utilidades a ganancias reales obtenidas por la entidad.
Además, la reforma apunta a blindar al Banco Central frente a los cambios de gobierno. Para eso, endurece las condiciones para remover al presidente y a los directores, y exige una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso nacional.
La reunión tuvo un clima tenso desde el arranque. Desde Unión por la Patria cuestionaron que se haya convocado sólo a economistas alineados con el Gobierno de Javier Milei y acusaron al oficialismo de montar una provocación más política que técnica.
En ese marco, el presidente de Finanzas, Santiago Pauli, aseguró que había intentado hablar con el jefe de la bancada de UxP, Germán Martínez, para avisarle cómo sería la dinámica del encuentro. Su par de Presupuesto y Hacienda, Bertie Benegas Lynch, intentó bajar el tono y dijo que las exposiciones eran apenas un disparador para debatir.
Pero la oposición no lo dejó pasar. Los diputados de Unión por la Patria firmaron un dictamen de rechazo y se fueron de la sala en el Anexo C de la Cámara baja. Entre los expositores, el más filoso fue Miguel Boggiano, que apuntó contra los gobiernos anteriores por la herencia inflacionaria.
También habló Ramiro Castañeira, que cuestionó el “saqueo” al Banco Central durante las últimas dos décadas y defendió la reforma como una forma de evitar que se repitan esos manejos. En la misma línea, Héctor Rubini sostuvo que la política emisiva terminó generando más inflación y complicando la aprobación de presupuestos creíbles.
Por último, Aldo Abraham pidió una Carta Orgánica parecida a la de los países vecinos y reclamó un Banco Central independiente, que emita sólo lo que demande la gente. En el fondo, el debate toca un tema que en los hogares se siente todos los días: cuánto rinde la plata, cuánto dura el sueldo y qué pasa con los precios cuando la moneda pierde valor.

