A días de llegar otra tanda de cazas F-16 y mientras se apura la entrada de helicópteros Black Hawk, el Gobierno le sigue metiendo fichas al rearme. Ahora va por la capacidad submarina de la Armada, perdida por completo tras la tragedia del ARA San Juan en noviembre de 2017.
La jugada apunta a comprar tres submarinos de ataque de propulsión convencional por hasta u$s 2.300 millones. La operación, según lo informado, tendría financiamiento internacional y ya fue incluida en el proyecto de Presupuesto 2027.
La confirmación oficial la dio el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Marcelo Della Nogare, en una exposición en el Rotary Club de Buenos Aires. Contó que Alemania y Francia ofrecieron financiar el 100% de la compra, y que respaldaron a las empresas que compiten por venderlos.
En la mesa aparecen dos opciones europeas bien pesadas: la francesa Naval Group, con la clase Scorpène, y la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), con la clase Tipo 209NG. Della Nogare dijo que ambos modelos cumplen con los requisitos técnicos y que los informes ya subieron al Poder Ejecutivo.
Ahora la pelota quedó del lado político. La Casa Rosada deberá definir qué modelo elige, o si estira la decisión un poco más; mientras tanto, la futura flota tendría destino en la base naval de Mar del Plata, que también necesitará infraestructura y personal bien entrenado. ¿Se viene el regreso de los submarinos o todavía falta bastante mar por navegar?

