El canciller Pablo Quirno salió a cortar de cuajo la versión de que Brasil le pidió explicaciones a la Argentina por la fuga de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos.
“FALSO. No hubo ningún pedido de explicaciones”, escribió en X. Y de paso negó que la relación diplomática se haya enfriado por la salida de embajadores, porque, según dijo, fue Brasil el que tomó la decisión.
Quirno también pidió no tomar “dictado de una sola fuente”. Traducido al criollo: la pelea de versiones está más picante que mate lavado, pero el Gobierno insiste en que no hubo reclamo formal.
El presidente Javier Milei salió a bancarlo y remató con un tiro directo a Clarín: “CLARÍN MINTIENDO. Nada nuevo bajo el sol. CIAO!”. En esa misma línea, el tema quedó instalado en el ida y vuelta político y mediático.
Del otro lado, la historia sigue moviéndose en tribunales. En Misiones, la Justicia desestimó en 24 horas la primera denuncia presentada por la diputada Marcela Pagano por supuesto encubrimiento en el cruce fronterizo, mientras en Ciudad de Buenos Aires la jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó avanzar con la investigación. ¿Se cierra una puerta y se abre otra, viste?

