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El Gobierno quiere mover los medicamentos de venta libre a kioscos y súper

Redacción Del Sur3 min de lectura
El Gobierno quiere mover los medicamentos de venta libre a kioscos y súper

Foto: Del Sur Diario

Remedios en la mira

El Gobierno nacional pisa el acelerador con una nueva ronda de desregulación que promete sacudir el negocio farmacéutico en la Argentina. Desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que conduce Federico Sturzenegger, trabajan sobre cambios al decreto-ley 17.565, la norma que ordena desde hace décadas el funcionamiento de las farmacias. Hoy, las especialidades medicinales se venden sólo en farmacias y con control profesional, salvo el caso de Farmacity, que opera con un esquema distinto por un amparo judicial. Ahora, la intención oficial es abrir la cancha y permitir que los medicamentos de venta libre aparezcan en góndolas de otros comercios.

La movida apunta a productos que no necesitan receta, como analgésicos, antiácidos y otros remedios de acceso libre. Si prospera, podrían venderse en supermercados, kioscos y también por internet con entrega a domicilio, algo que ya funciona en otros países. El impacto económico no es menor: según un estudio reciente de CILFA, el mercado de medicamentos de venta libre movió unos u$s1.138 millones al año en la Argentina, cerca del 11% del negocio farmacéutico total. Los medicamentos bajo receta, en cambio, seguirían atados a la farmacia y al control profesional.

La discusión no empezó ahora. Parte de esta flexibilización ya había sido incluida en el DNU 70/23, impulsado por Javier Milei, aunque varios artículos quedaron frenados por la Justicia tras planteos del sector farmacéutico. Más adelante, el Gobierno avanzó con el decreto 1024/2024, que habilitó la exhibición directa de medicamentos de venta libre dentro de farmacias, en sectores de acceso libre para el público. Esa norma exige envases cerrados, prospecto obligatorio, venta sólo a mayores de 18 años y cartelería visible, además de condiciones adecuadas de conservación.

En paralelo, crecieron las críticas desde ámbitos académicos y sanitarios. El Centro de Información de Medicamentos de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba cuestionó la lógica cada vez más comercial aplicada a los remedios y advirtió sobre el paso del medicamento “de bien social a bien de mercado”. También alertó por la publicidad masiva en medios y plataformas digitales, que puede empujar la automedicación. En ese clima, la venta online quedó en el centro de la polémica: el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos denunció que Mercado Libre seguiría ofreciendo productos pese a una medida judicial que suspendió esa práctica. Su secretario general, Marcelo Peretta, fue tajante: "Metimos un amparo frenando el DNU 70/23 que autorizaba la venta online de medicamentos. Hasta tanto la Justicia no lo resuelva, está prohibido".

El trasfondo es pesado y mueve cifras enormes. Según datos difundidos por el sindicato, la semaglutida habría generado una facturación online estimada en $46.807 millones durante mayo de 2026, con alrededor del 33% de las ventas por internet. También se mencionan operaciones con atorvastatina, enalapril, metformina, clonazepam, alprazolam y antibióticos como amoxicilina. Mientras tanto, especialistas insisten en que la automedicación crece sin freno y que entre el 40% y el 50% de la población consume fármacos sin indicación profesional, algo que enciende todas las alarmas por los riesgos gástricos, renales y por la resistencia bacteriana.