El Senado le dio otro dolor de cabeza al oficialismo: el plenario de Presupuesto, Economía y Legislación General no pudo dictaminar el proyecto de ley del Súper RIGI. Habían anunciado un principio de acuerdo, pero la cosa se pinchó y la reunión volvió a cuarto intermedio.
La cuenta no cerró ni cerca. Faltaron siete senadores aliados y el despacho quedó lejos de las 26 firmas necesarias para avanzar. Entre los ausentes estuvieron Carlos "Camau" Espínola, Alejandra Vigo, Andrea Cristina, Maximiliano Abad, Julieta Corroza, Flavio Fama y Beatriz Ávila.
El nuevo pedido vino del Pro, un sector del radicalismo y Provincias Unidas. Quieren agregar la obligación de comprar insumos a proveedores locales, incluso cuando el producto nacional cueste hasta un 15% más que el importado.
La negociación la encabezó Patricia Bullrich, jefa de bancada de La Libertad Avanza, con los jefes de los bloques aliados. En el camino, Martín Goërling Lara y Victoria Huala del Pro no acompañaron, mientras que los radicales se partieron en dos. Un plenario de 45 minutos y un final que dejó al oficialismo mirando el techo, ¿eh?
Antes de que se enfriara del todo la reunión, Agustín Monteverde confirmó cambios ya adelantados: las empresas que accedan al Súper RIGI y monten un data center deberán construir sus propias subestaciones eléctricas. También se sumó un piso del 20% para impulsar proveedores locales. Pero, por ahora, la firma quedó en veremos.

