Hay algo que empezó a acomodarse, aunque sea de a poco: en el peronismo ya se animan a pensar que Javier Milei se puede derrotar el año que viene. Pero, claro, la cuenta no cierra si siguen perdiendo tiempo en peleas internas.
La señal más clara fue la reunión entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, que sirvió para ordenar lugares en la nueva etapa del PJ bonaerense. No hubo foto de abrazo eterno ni anuncio grandilocuente, pero sí un mensaje: después de tanta guerra, al menos hay charla.
En ese clima aparece otro frente caliente: las reelecciones de los intendentes bonaerenses. Sergio Massa mantiene su postura en contra de esa continuidad sin límite, mientras Kicillof empuja para que avance el proyecto que ya presentó la legisladora Ayelén Durán.
Desde el massismo avisaron que no van a acompañar la iniciativa, aunque tampoco piensan armar un operativo para frenarla. En criollo: que el Gobernador busque los votos, porque hoy no los tiene servidos en bandeja. Y en la Legislatura, donde el peronismo está en minoría, la cosa no viene fácil.
Para varios dirigentes, la ley es clave porque evita que los intendentes salientes se pongan a pelear por lugares en la Legislatura y desordenen todo el tablero. En ese ajedrez bonaerense, cada movimiento pesa un montón, y nadie quiere quedar pagando antes de tiempo. ¿Se viene el acuerdo o seguimos con la novela larga?

