La discusión por Malvinas metió de lleno a Eduardo Elsztain en el centro de la escena. El dueño de IRSA posee cerca del 2% de la Falkland Islands Company y contó que en 2017 quiso quedarse con el control.
Todo explotó después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara un proyecto para endurecer sanciones contra empresas que operen en las islas sin autorización argentina. En ese clima, la participación de Elsztain volvió a quedar bajo la lupa, y no por un detalle menor: hablamos de una firma con peso económico e histórico en las islas.
Según explicó el empresario, su inversión empezó entre 2005 y 2006. Su versión es clara: no buscaba hacerle el juego a la ocupación británica, sino sumar presencia económica argentina como parte del reclamo de soberanía.
Elsztain también dijo que la difusión del caso reactivó en redes sociales “teorías conspirativas y antisemitas” contra él. En la misma línea salió a bancarlo el canciller Pablo Quirno, que respondió a quienes lo llamaron “traidor” con un mensaje breve: “Todo lo contrario a traidor...”.
La historia tiene otro capítulo picante: en 2017, el empresario aseguró que intentó ofertar para quedarse con la mayoría de la compañía, pero la jugada no prosperó. Las autoridades británicas bloquearon la operación y él terminó conservando apenas la participación minoritaria, cercana al 2%. ¿Una inversión, una pulseada política o las dos cosas juntas?

