En el axelismo ahora miran de reojo si Máximo Kirchner terminará al frente del Congreso del PJ bonaerense. La tensión creció porque la correlación de fuerzas, dicen cerca de Axel Kicillof, se les fue acomodando a favor.
En febrero, cuando cerraron la lista de unidad que llevó a Kicillof a la presidencia del partido, quedó hablado que Máximo sería elegido para ese cargo. Pero una cosa es el apretón de manos y otra, ya se sabe, es pasar por la maquinaria formal del partido.
Ese puesto todavía no se definió porque el PJ tiene que cumplir una serie de pasos legales. Primero debe constituirse el Consejo partidario y después convocar al Congreso, que tiene previsto reunirse en noviembre.
Ahora, en el entorno del gobernador dicen que el escenario cambió. Señalan que en marzo los candidatos de Kicillof se impusieron en la mayoría de los 16 distritos donde hubo internas, y con eso la discusión quedó más áspera que mate lavado.
Las charlas arrancarán en los próximos días y no prometen ser un paseo. En el axelismo también deslizan que el control del Congreso puede servir como moneda de cambio para destrabar en la Legislatura un proyecto sobre la reelección indefinida de los intendentes, mientras La Cámpora conserva peso en el Senado y Diputados. ¿Se viene otro tire y afloje de los lindos?

