Un fallo de la Corte Suprema de Justicia volvió a poner sobre la mesa una discusión que sigue de cerca cualquier trabajador que tenga un reclamo laboral: hasta dónde pueden llegar los jueces al momento de fijar una indemnización. La decisión dejó sin efecto una sentencia de la Cámara del Trabajo y generó ruido entre los abogados laboralistas.
Para algunos, la resolución marca una señal clara de la Corte para frenar criterios que terminan subiendo montos sin pedido de la parte interesada. Para otros, en cambio, no cambia la lógica de fondo y solo corrige un error procesal puntual que no debería alterar las negociaciones con las empresas ni con las aseguradoras.
El caso, conocido como "Pagani c/Provincia ART", giró alrededor de una indemnización que la Cámara había elevado de $240.000 a $1,6 millones. Según el fallo, ese aumento se hizo sin que el trabajador lo reclamara y cuando la única apelación había sido presentada por la ART para intentar reducir el monto.
La Corte sostuvo así la prohibición de la reformatio in peius, una regla que impide que quien apela termine peor de lo que estaba por haber recurrido. En criollo: si una sola parte lleva el caso a revisión, el tribunal no puede usar ese recurso para empeorarle la situación a quien apeló.
En el mundo laboral, la lectura del fallo abrió dos caminos. Una parte entiende que la Corte mandó un mensaje disciplinador a los tribunales inferiores y dejó en claro que la protección del trabajador no habilita a saltear reglas básicas del debido proceso. La otra sostiene que no hay una nueva política sobre indemnizaciones, sino apenas la corrección de un vicio procesal.
Julio E. Lalanne, abogado especialista en Derecho Laboral de la Alta Gerencia, planteó que el pronunciamiento puede leerse de dos maneras: como una advertencia para que no se desborden los montos o como la simple aplicación de un principio procesal antiguo. Según dijo, no cree que este caso cambie de acá en adelante la forma en que se negocian las indemnizaciones.
El expediente se originó por un accidente laboral sufrido en agosto de 2017 por un técnico electricista que terminó con una lesión en la rodilla. Desde ahí, el caso escaló hasta convertirse en una discusión que, más allá de los tribunales, impacta en la vida cotidiana de quienes trabajan, reclaman y esperan una respuesta justa sin que el proceso se vuelva una trampa.

