La discusión por los bautismos que se anunciaron frente al domicilio de Cristina Kirchner, en San José 1.111, en el barrio porteño de Constitución, sumó un nuevo capítulo. La Iglesia salió a marcar distancia y dejó en claro que no avala celebraciones de este tipo fuera de los templos.
En un comunicado, la Arquidiócesis de Buenos Aires sostuvo que no autorizó bautismos comunitarios fuera de las iglesias en los próximos meses. Además, remarcó que el bautismo “no es ocasión para expresar opiniones políticas de ningún orden”, sino un momento de fe y de incorporación a la vida de la Iglesia.
La postura apunta directamente a la ceremonia prevista para el sábado 5 de septiembre a las 16, con la presencia del sacerdote Francisco “Paco” Olivera. Según se informó, Cristina Kirchner iba a participar como “madrina espiritual” en una actividad presentada como un gesto de “fraternidad, sororidad y justicia social”.
Desde la Arquidiócesis también recordaron que cualquier sacramento celebrado fuera de un templo necesita permiso de la autoridad eclesiástica y el consentimiento expreso del párroco del lugar. Según explicaron, ese paso es necesario para asegurar el acompañamiento pastoral de quienes lo reciben y para organizar correctamente la inscripción.
En el fondo, la polémica no queda solo en el plano religioso: también toca de cerca a los vecinos de la zona, que ven cómo una actividad de fe terminó mezclada con la tensión política y con una fuerte exposición pública en la puerta de una casa que hoy está en el centro de la escena.

