La ONU volvió a quedar en el medio de un tironeo pesado y no logró elegir a su próximo secretario general. Este viernes, el Consejo de Seguridad se sentó a votar por sexta vez y terminó otra vez con las manos vacías.
Los nombres que más ruido hicieron fueron Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi. Los tres sumaron apoyos, pero también se comieron vetos de los miembros permanentes, y ahí se acabó la historia por ahora.
Los números dejaron claro el bardo diplomático: Grynspan consiguió 9 votos a favor, 5 en contra y 2 vetos. Rodrigues-Birkett y Grossi quedaron parejos, con 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos cada uno.
Por primera vez en este proceso, se pudo ver con más claridad quién apoyó a quién. Los permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— votaron con boleta roja, mientras los otros diez lo hicieron con boleta blanca.
Con ese detalle, quedó más claro el tablero: Grynspan y Rodrigues-Birkett tuvieron tres respaldos de permanentes cada una, y Grossi juntó dos. Pero en ese juego, un solo veto alcanza para dejar a cualquiera afuera de la ronda, aunque después pueda volver a presentarse. ¿Y ahora quién afloja primero, Donald Trump o Xi Jinping?

