Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se sacaron chispas este domingo en el primer debate rumbo a la segunda vuelta en Brasil. Hubo acusaciones de corrupción, pases de factura y un clima que terminó con gritos del público y moderadores corriendo atrás del desorden.
El ida y vuelta arrancó con chicanas de las que hacen levantar la ceja. Lula le preguntó a su rival si ya le había pedido la motosierra a Javier Milei y si pensaba copiar su modelo de gobierno; Bolsonaro devolvió la pelota con una consulta sobre Nicolás Maduro.
El debate se hizo en los estudios de la cadena Band, a siete días del balotaje previsto para el 25 de octubre. En la previa, los sondeos mostraban una leve ventaja para el candidato del Partido Liberal, frente al actual presidente y referente del PT.
La seguridad pública fue el primer tema fuerte de la noche. Bolsonaro prometió endurecer la respuesta contra las bandas criminales y habló de “guerra al narcoterrorismo”, con la idea de recuperar territorios controlados por grupos delictivos. Lula defendió una iniciativa legislativa para enfrentar al crimen organizado con más protección para los vecinos.
Después llegó el turno de la economía y, como suele pasar en estos debates, el clima se puso más espeso que mate lavado. Bolsonaro aseguró que Brasil ya eligió un cambio y remarcó que el primer paso sería sacar a Lula de la Presidencia, mientras el mandatario le devolvió con críticas por corrupción y le advirtió sobre posibles consecuencias judiciales.
El cierre tampoco fue prolijo. Las intervenciones finales quedaron tapadas por los gritos de la tribuna y los moderadores tuvieron que poner orden. Con el balotaje a la vuelta de la esquina, la pelea por la Presidencia brasileña quedó servida: ¿habrá más política o seguirá el ring verbal?

