En la política nacional se abrió una puerta que puede impactar también en el clima de los próximos meses: Mauricio Macri les dijo a los principales dirigentes del PRO que habló con Karina Milei y que, a partir de esa charla, decidió dar un paso para recomponer el vínculo con el Gobierno.
Según contó el propio expresidente, mandó a Cristian Ritondo y a Fernando de Andreis a participar de una reunión con Diego Santilli y parte de la conducción política de la Casa Rosada. La idea es empezar a reconstruir confianza, en un contexto en el que el PRO viene discutiendo qué lugar ocupar frente al oficialismo.
La novedad se conoció a través del chat interno de la mesa ejecutiva del partido. Allí, Macri explicó que el contacto con la secretaria general de la Presidencia se había dado días atrás y que, como consecuencia de esa conversación, decidió habilitar este primer acercamiento.
El movimiento no implica, por ahora, un acuerdo cerrado ni una alianza electoral. Sí marca un intento concreto de bajar la tensión y de ordenar la relación entre dos espacios que, en los hechos, vienen compartiendo votaciones y diferencias desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
En el PRO admiten que el escenario sigue abierto. El propio Macri dijo que continúa siendo “escéptico” sobre las chances de un entendimiento, aunque al mismo tiempo sostuvo que durante este año hay que agotar todos los intentos para que al Gobierno le vaya bien.
Para la política, la señal no es menor: después de meses de ruido y distancia, vuelve a haber un canal directo entre las máximas referencias del PRO y del oficialismo. La reunión prevista para mañana será el primer termómetro para ver si ese diálogo puede traducirse en algo más que un gesto.
En términos prácticos, lo que está en juego también toca la vida cotidiana de la gente: la capacidad del Gobierno para conseguir apoyos en el Congreso y avanzar con su agenda. En ese tablero, los votos del PRO siguen pesando y pueden ser decisivos en varias discusiones.
Por ahora, Macri no habló de integración ni de una sociedad política formal. Lo que hizo fue habilitar una mesa de conversación y dejar claro que, antes de tomar una definición más dura, quiere explorar si todavía hay margen para un entendimiento.

