Mauricio Macri volvió a tomar distancia de Javier Milei y lo describió como alguien que se ve a sí mismo como "un profeta". Durante una charla en la Universidad Austral, el expresidente sostuvo que el libertario ejerce un liderazgo "absolutamente emocional" y le reclamó más equilibrio a la hora de gobernar. En ese marco, también dejó entrever que sigue atento al tablero político y no se baja del todo de la discusión hacia 2027.
Macri apuntó además que Milei tiene "poco entusiasmo por la implementación", una frase que sonó fuerte en medio de las tensiones que atraviesan al oficialismo y la oposición. Sin nombrarlo directamente en otro tramo, habló de los "líderes narcisistas" que viven encerrados en su propio mundo y no toleran las críticas. Con ese comentario, volvió a subir el tono de una interna que viene sumando chispazos desde hace semanas.
El exmandatario también se metió en el debate sobre la grieta y la falta de diálogo en la Argentina. Sostuvo que, si quien gobierna lo hace de manera "totalitaria" y exige sometimiento, es imposible construir consensos. Cuando le preguntaron si eso ocurre hoy, Macri respondió que hay "mucha intolerancia a la crítica". El mensaje, claro, dejó otra vez expuesta la distancia entre el líder del PRO y el gobierno libertario.

