El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, le bajó el precio a la marcha universitaria frente al Congreso. Al mismo tiempo, repudió los destrozos y evitó meterse en la discusión sobre infiltrados.
“Fue una marcha en la que no hubo mucha gente y hubo mucho más que 100 inadaptados”, dijo este viernes. Después insistió en que “no fue una gran movilización, pero sí fue muy violenta”.
Tras los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, el riojano sostuvo que a quienes rompieron la plaza “hay que identificarlos y lo tienen que pagar”. También remarcó que la protesta puede existir, pero sin frenar el trabajo ni dañar bienes públicos.
Sobre la sesión impulsada por la oposición, que terminó sin quórum, dijo que “no tenía ningún tipo de sentido, más que romper, generar caos y un clima de incertidumbre”. Según su mirada, esa jugada buscaba llevarse puesto el DNU 70/23, que defendió con uñas y dientes.
En ese tramo, Menem enumeró medidas como la Ley de Góndolas, la Ley de Abastecimiento, cielos abiertos, receta electrónica, internet satelital y la Ley de Alquileres. En criollo: para él, el decreto vino a “desburocratizar” y a traer beneficios, aunque la pelea política sigue picando fuerte, ¿no?

