El presidente Javier Milei salió este miércoles por la noche con un mensaje fuerte por cadena nacional. Anunció que enviará al Congreso, “con carácter urgente”, un proyecto de ley sobre soberanía nacional y Malvinas.
La movida tiene un nombre propio que encendió las alarmas: Sea Lion. Según el Gobierno, ese proyecto petrolero offshore, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, podría empezar a explotar en los próximos meses.
El primer cambio que busca el Ejecutivo es endurecer la Ley 26.659, vigente desde 2011. La idea es subir sanciones contra empresas ligadas a operaciones no autorizadas en las islas, y también alcanzar a sus proveedores, que quedarían afuera de contratar en Argentina.
Además, el proyecto suma el juicio en ausencia cuando corresponda y estira ese régimen a otras actividades en las islas que toquen recursos naturales argentinos. O sea: el Gobierno quiere apretar el acelerador y cerrarles más puertas a quienes se metan sin permiso.
Como tercer eje, Milei pidió crear un Consejo de Seguridad Nacional con participación de Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía. También anunció decretos para acelerar sanciones, reforzar al Ministerio de Defensa y avanzar con una base naval integrada en Tierra del Fuego.
Según dijo, la Cancillería ya mandó cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países. Y remató con un llamado a la unidad política, económica y social por Malvinas. En criollo: el tema volvió a la mesa grande, y no parece venir livianito, ¿no?

