Bien temprano, la Comisión de Minería se puso a laburar y dejó una señal clara: las tierras raras quedaron más cerca del Código de Minería. La reunión la encabezó la catamarqueña Fernanda Ávila y terminó con dictámenes firmados para mover la pieza.
Había tres proyectos sobre la mesa, de Silvana Giudici, Jorge Rizzotti y Guillermo Snopek. Al final, el oficialismo y bloques dialoguistas juntaron fuerzas en un dictamen de mayoría con 19 firmas, y le sacaron la mención al RIGI.
Por su parte, Unión por la Patria presentó su propio dictamen, con 11 firmas, sobre la propuesta de Snopek. El diputado valoró el trabajo y remarcó que la idea es poner a las tierras raras como minas de primera categoría, dentro del orden público y como asunto de interés nacional.
Después, Adriana Serquis dijo que hubo mucho trabajo legislativo y que el objetivo de fondo es el desarrollo nacional. También advirtió que no alcanza con encontrar el mineral: hace falta tecnología, presupuesto y capacidad para procesarlo. Si no, la riqueza queda ahí, linda en el papel y nada más.
Más tarde habló Juan Biset, consultor de la OCDE, que pintó el tablero mundial sin vueltas: la pelea ya no pasa solo por el precio, sino por el acceso a los minerales. Dijo que el mundo cambió con la pandemia y la tensión geopolítica, y que Argentina tiene potencial, pero necesita reglas claras, infraestructura y laburo de largo aliento. ¿La mano está tirada o todavía hay que acomodar varias fichas?
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