En la apertura de la 138.ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, Nicolás Pino dejó un mensaje bien claro desde el predio de Palermo: para el campo, las retenciones tienen que desaparecer de una vez y para siempre. El titular de la Sociedad Rural Argentina habló en el acto por los 160 años de la entidad y marcó que el sector sigue sintiendo el peso de una carga impositiva que, según dijo, frenó inversión y producción durante más de dos décadas.
“Desde el año 2002, los gobiernos han sometido al campo a un régimen confiscatorio: las retenciones. U$s215 mil millones ingresaron sólo por ese concepto en las arcas del Estado”, afirmó Pino ante productores, empresarios y funcionarios. A la vez, destacó que la baja de esos tributos durante la gestión actual permitió que parte de esos fondos volviera al circuito productivo. “Lo reinvertimos en genética, pasturas, maquinaria y otros tipos de mejoras. Inmediatamente, crecieron el empleo rural, la producción agropecuaria y las superficies afectadas a lograrla”, señaló.
En ese repaso, el dirigente rural puso sobre la mesa algunos números que buscan mostrar el empuje del sector. Mencionó que la cosecha de maíz subió un 34%, que el girasol llegó a 7,5 millones de toneladas y que el trigo alcanzó un récord de 30 millones de toneladas. Con ese panorama, remarcó: “Conclusión: está demostrado, como venimos diciendo, en coincidencia con el Presidente: las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”.
Pino también reconoció avances económicos de la administración de Javier Milei, sobre todo la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria, a los que consideró señales de mayor previsibilidad para producir. “La actual política económica nacional ha tenido notables logros”, sostuvo, y valoró el diálogo entre la entidad y los funcionarios nacionales. Sin embargo, advirtió que todavía quedan cuentas pendientes y pidió una reducción más profunda de la presión tributaria.
“Es imprescindible que dejen de agobiarnos con impuestos, y que lo recaudado vuelva, en forma de obras y servicios públicos”, reclamó. En esa línea, cuestionó el impuesto a los ingresos brutos, las tasas viales que no se traducen en mejoras concretas y los cargos que encarecen el traslado de mercadería entre provincias. Además, puso el foco en la infraestructura y el financiamiento: caminos rurales, trenes, puertos y comunicaciones, dijo, son claves para bajar costos y mejorar la competitividad. “Mejorar los caminos rurales es inversión, no gasto”, afirmó. Y cerró con una advertencia y una oportunidad: si se dan las condiciones, el agro podría sumar exportaciones y aportar unos u$s20.000 millones extra por año a la economía del país.

