Este miércoles, la actividad en la Universidad Nacional de San Juan se frenó bastante y eso se notó en la vida diaria de la comunidad universitaria sanjuanina. La casa de estudios se sumó al paro nacional convocado por el Frente Sindical de Universidades Nacionales, con adhesión de docentes y no docentes.
En la práctica, la medida dejó aulas vacías y también complicó tareas administrativas, en una jornada que volvió a mostrar el malestar que atraviesa a las universidades públicas del país. En San Juan, el impacto se sintió de lleno entre estudiantes, trabajadores e investigadores de la UNSJ.
El reclamo apunta a la recomposición de los salarios universitarios, la actualización de los fondos para las casas de estudio y la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Desde los gremios sostienen que la pérdida del poder adquisitivo es fuerte y que la diferencia salarial supera el 28%.
Además, cuestionan que el aumento del 21,3% que empezó a cobrarse en julio no alcanza para recuperar lo perdido. También piden más recursos para becas, hospitales universitarios y el funcionamiento general de las instituciones, algo que en el interior del país pega directo en el día a día de cada universidad.
La protesta no fue solo sanjuanina: también hubo adhesiones en otras universidades nacionales como Lanús, Cuyo, Lomas de Zamora, Jujuy y el Litoral. En la Universidad de Buenos Aires, aunque las puertas siguieron abiertas, una parte importante del personal se plegó al paro.
Desde el Ministerio de Capital Humano calificaron la medida como “política e ilegítima” y dijeron que las transferencias a las universidades están al día. También señalaron que hay una nueva convocatoria paritaria para el 1 de septiembre.
Los gremios, por su parte, consideran que eso no alcanza y advierten que el conflicto puede seguir. De hecho, desde la Asociación Gremial Docente de la UBA ya anunciaron otra medida de fuerza nacional para entre el lunes 18 y el sábado 22 de agosto.
Para la comunidad universitaria sanjuanina, el paro vuelve a poner sobre la mesa una preocupación concreta: cómo sostener el funcionamiento de la educación pública en San Juan mientras sigue abierto el reclamo por sueldos y presupuesto.

