Después de los cruces, un grupo de legisladores llevó una propuesta para bajar un cambio en la Cámara de Diputados. La idea es simple: discutir fuerte, sí, pero sin convertir el recinto en un ring.
La iniciativa fue presentada por la diputada cordobesa Alejandra Torres, junto con Carlos Gutiérrez, Gisela Scaglia, Carolina Basualdo, José Núñez, Pablo Farías y Juan Brügge. Piden que en sesiones y comisiones se mantenga un trato respetuoso y acorde con la investidura parlamentaria.
El texto alcanza tanto al recinto como a las comisiones permanentes, especiales y bicamerales. Allí remarcan que las diferencias políticas, ideológicas o personales se pueden expresar con firmeza y libertad, pero sin insultos, agravios, amenazas, provocaciones ni descalificaciones personales.
Los autores recuerdan que el reglamento de la Cámara ya prevé reglas para cuidar el orden y el decoro. También subrayan que no buscan sumar sanciones ni cambiar normas: quieren reforzar algo que, en teoría, ya debería venir de fábrica. ¿Tan difícil es discutir sin pasarse de rosca?
En los fundamentos advierten que cuando el intercambio se degrada, no solo pierde calidad el debate, también se resiente la confianza de la ciudadanía. Por eso insisten en una cultura política basada en el respeto mutuo, aun cuando las diferencias sean de las que hacen ruido fuerte.

