La aparición de más de 8 mil causas penales que quedaron dormidas en los juzgados federales de Rosario armó un tembladeral judicial. Y, claro, Maximiliano Pullaro no se quedó callado: habló de responsabilidad funcional y dijo que es grave lo que pasó.
Todo explotó después de que LPO contara que la Procuración General de la Nación detectó expedientes acumulados durante años sin trámite. Son causas anteriores a mayo de 2024, cuando empezó a regir el sistema acusatorio, y recién ahora llegaron a las fiscalías federales.
El problema no es menor: esos papeles pueden esconder delitos que siguen sin castigo, con el reloj corriendo a favor de la impunidad. La situación alcanza a los juzgados federales 3, a cargo de Carlos Vera Barros, y al 4, que quedó vacante tras la renuncia de Marcelo Bailaque.
Pullaro dijo que lo de Rosario “no es gratis” y recordó que él mismo denunció a Bailaque en 2012, a través de Jorge Álvarez. En diálogo con Cadena 3, también marcó que la ciudad fue “golpeada y pateada”, aunque dejó flotando la idea de que nada de esto cayó del cielo.
Desde la Cámara Federal de Rosario, que preside Aníbal Pineda, admitieron que se enteraron por los fiscales federales, que empezaron a recibir expedientes viejos, incluso iniciados en 2020. ¿Cómo se les pasó semejante bardo por debajo del radar? Esa es la pregunta que ahora nadie quiere dejar picando.

