El Gobierno se fue hasta Ushuaia con una comitiva bien cargada para mirar de cerca la Base Naval Integrada. Allí estuvieron el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, junto a legisladores nacionales y mandos militares.
La recorrida fue por el predio donde avanza la obra, pero la movida tuvo más peso político que una simple visita técnica. El Gobierno quiso mostrar respaldo a un proyecto que metió en la agenda grande desde el anuncio de Javier Milei por Malvinas.
También se sumaron el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare, y el jefe de la Armada. Del lado político, viajaron los fueguinos Santiago Pauli, Miguel Rodríguez, Agustín Coto y María Belén Monte de Oca.
La reunión con el gobernador Gustavo Melella fue al mediodía y no hubo conferencia de prensa después. La delegación llegó cerca de las 11.30 y volvió a Buenos Aires alrededor de las 17, sin escala extra ni anuncio de encuentro con autoridades militares de Estados Unidos.
La obra, lanzada formalmente en 2022, tiene un avance físico cercano al 9%. El plan incluye un muelle de más de un kilómetro, talleres, depósitos, cámaras frigoríficas y logística para la campaña antártica. Y, de yapa, el refuerzo presupuestario ya le puso combustible al asunto: ¿ahora sí arranca en serio?
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