Las acciones de Rockhopper Exploration llegaron a caer cerca de 20% este lunes en Londres, antes de aflojar un poco el golpe. La baja vino después de que Navitas Petroleum, socia y operadora de Sea Lion, admitiera que busca reemplazar a dos contratistas que se bajaron del proyecto.
El papel fue seguido de cerca por varias plataformas financieras, que marcaron distintos niveles de caída durante la rueda. TipRanks llegó a mostrar un retroceso de 19,35%, mientras otras mediciones lo ubicaban entre 13% y 14%, o cerca del 10%.
La película, igual, no se explica solo por la City londinense. Argentina metió más presión en las últimas semanas con sanciones contra empresas y personas ligadas a la explotación hidrocarburífera en Malvinas, una cautelar en la Justicia Federal de Río Grande y un arbitraje contra Reino Unido.
Rockhopper ya venía con una montaña rusa de números. El 30 de septiembre cayó 7,66%, el 1° de octubre perdió otro 0,51% y el viernes 2 recuperó 3,23%, en medio del ruido que viene generando el proyecto.
La novedad más pesada apareció este lunes en una comunicación difundida por la empresa. Navitas dijo que trabaja para reemplazar a los “dos contratistas incumplidores” y que necesita hacer ajustes para sostener el desarrollo, aunque no dio nombres.
Por ahora, la compañía insiste en que Sea Lion sigue con el apoyo del gobierno británico y de la administración de las islas. Pero entre bajas bursátiles, contratistas que se corren y presión argentina por todos los frentes, el proyecto quedó bastante picando, ¿no?

